Me lo tengo dicho, no te merezco





Hay vacíos que te abrazan sin habérselo pedido, 
camas que se deshacen solas sin haber jugado en ellas.
Miras el revuelo de plumas en medio de la habitación y me señalas culpable.
Esta diversión no es mía, 
solo estoy llamando tu atención al telefonillo de casa 
para convencerla que baje a jugar conmigo.

Escribo en voz alta para escucharme mejor 
y me hundo sin razón, 
porque toda te la llevas tú cuando me reprochas el arte de caminar descalza
por el suelo de la cocina con los platos rotos de la cena de ayer.

Esto es un fracaso.
Y tú un cobarde en toda regla que no rompes.
Si me sujetas también me rompes.

Me ato las muñecas para tenerme a mano y no temerme.
Yo tampoco soy de fiarme,
que la última vez se te olvidó devolverme.

Que yo te entiendo,
que no te miento,
que te tengo en la punta de la lengua,
Que me estremezco
y aún así,
te juro que no te merezco.