Yo me lo guiso, tú me lo comes























Yo si quiero
me puedo.
Yo si me puedo
me tengo.
Yo si me tengo
me pierdo.
Yo si me pierdo
me olvido.
Yo si me olvido
me gano.
Yo si me gano
me gasto.
Yo si me gasto
desaparezco.
Me quedo sin nada.

Y así me ha pasado contigo.
Fue un error empezar con el verbo querer.

Perro

Colaborando con la revista Zoozobra Magazine,
Poema: Aquí 
 

Sacúdete como un perro mojado
cuando hablemos de lo nuestro
y salpícame de hipocresía,
ya me tienes justo donde no me querías.

Donde nunca lo hiciste
y dónde ya nunca lo harás.
Porque no te dejaré.
Tranquilo.

Estoy obsesionada con colgarme de un árbol
y que ese árbol en vez de hojas, de raíces.
Y que esas raíces en vez de dar vida,
la terminen.

Si te corto por lo insano, será como
si un vicio solo existiese para
las ocasiones especiales.
Las más ordinarias, vaya.
Las que nacen de noche y mueren
de madrugada, en una cama para dos
en la que es solo uno quien siente el tacto frío
de unas sábanas que arropan el ártico entero.

Me harás secreto y no me dirás a nadie
para que me cumpla,
pero yo me sabré, porque me conozco
como si me hubieras querido y luego no,
y eso dice mucho de mí.
Tanto,
que si me prestas la atención que no me merezco,
puedes escuchar cómo te mando a la mierda.