La piel de serpiente que mudamos

Colaborando con la revista Zoozobra Magazine,
Poema: Aquí





















Estoy a tres pasos de tu puerta 
y si te veo echo a correr. 
Te quiero de lejos 
y me bebo los poemas
que escribo en barras de bar. 
Me cuelo por las rendijas de mi soledad 
y duermo en otras camas. 
Fumo todo lo que se deja consumir 
y me trago el humo del que no espera nada a cambio.  
Pero todo cambia.

                           Tú 
                               Yo,
                                    La piel de serpiente que mudamos
cuando (nos) atacamos 
y también cuando (nos) amamos. 
Espero estar delante de ti una vez más 
y no darte miedo o ganas de llorar un mar
que me mires a los ojos, 
las palabras se pierdan 
y los besos se encuentren 
como si les hubiéramos pagado la fianza 
de una pena de muerte. 
 Qué ciegos estamos, 
no vemos ni cuando nos juzgamos 
y qué cobardes somos, 
no vamos ni cuando nos llamamos.
No es rojo, es ámbar.
El miedo solo existe 
porque existe la intuición
Y nuestra eternidad
duró todo lo que dura un amor
que no se puede entender.

Y qué de pena está toda ésta alegría,
no suena a portazo de bienvenida.
Y qué absurdos cuando no estamos,
solo somos cuando (nos) amamos.