El sexo de las mariposas




Atrapa los colores del ala de una mariposa
y úntame de magia.
Vuela en ala delta hasta mi cama y aterriza
como las cosas que solo ocurren una vez en la vida.
Planeando que no se planea.
y nunca, nunca, 
dejes de crecer.
Tampoco de creer.

Cree en los charcos secos de la lluvia de mis pestañas.
En la lengua que sacas al niño del autobús que fuiste un día.
En los domingos o los lunes siendo menos malos.
En el sabor ácidoamargo del té de fresa
y un té quiero por sorpresa.

Qué se yo
hay que creer.


Cree en mi dedo índice ordenando silencio a tus labios.
Cree en mí.
Cree en mí, diciéndote que te debo las noches que
hice hueco en otras camas sin encontrar la postura
adecuada para odiarte mejor.
Cree en lo bueno de la vida y en lo malo de morir
sin haberle metido mano al corazón.
Cree en el último botón de la camisa que rompes
con las manos, 
con la boca,
con las ganas de hacérmelo
rápido y bien.
y más y más y más rápido y bien.
Siempre bien.
Cree que finjo el orgasmo de que me gusta
cómo me la metes doblada y yo me la creo.


Creételo, tragátelo
tampoco sabe tan mal.