Haciendo zumo de naranja





Fueron un par de veces contadas.
No supe ni tu nombre, 
no hasta después de. 
La cerveza la llevaba en vena 
y debí bailar alguno de tus piropos 
entre el humo de cigarros a medio arder.

Fueron dos o tres puertas empotradas, 
ningún conejo blanco se escapó por alguna de ellas. 
No hubo magia, 
ni cohetes. 
Solo el truco de no volvernos.  
De no volver a vernos.

Eso pasa, y ya has pasado.  
De largo, como el vestido que llevaré 
a la boda de los novios que se dicen que no. 
Iré muy elegante 
para no quedar contigo. 
Para tirarme la copa de vino. 

Se suponía que debías ser dulce  
mientras yo te la pelaba, 
la naranja, digo. 
Pero no. 
Me sabes ácido. 
Y encima me has saltado en el ojo. 
Escueces.



[Mejor]
Porque no te quiero ni ver