A medias conmigo y a todas sin ti





Hoy no voy a ser quien quieres,
ni quien está cuando me miras con lupa
-que es lo mismo que hacerlo con culpa-
Hoy no voy a ser la reina
de la fiesta de tus sábanas.
Hoy no voy a ser el beso que se coge al vuelo
ni tus pasos detrás de la esquina
que se tuerce y retuerce cuando desapareces.

Hoy voy a fallarte.
Voy a caer por tu tripa,
seré la pluma que flota
hasta un lugar para idiotas.
Quiero experimentarme sin ti
aunque me destruya y remate un final sin beso,
sin lluvia, sin charcos en los que saltar para ahogarse.

Sigo tocada y hundida
en la línea que arde en llamas cuando la traspasas.
A medias conmigo y a todas sin ti.
(y todas contigo)
Una tortura de la que solo podría salir
si me dices que estamos más lejos de conocernos mejor.
o me hincas tus dedos en el cuello.
Me cortas la respiración,
haces del viento una brisa poco agradable
y vuelve el temporal a mi habitación sin ventanas.

Hoy no vamos a cruzarnos,
ni a desatar nubes negras,
solo voy a ser de esas que nadie recomienda.
Que escribe tu nombre en el polvo del retrovisor.
Estoy dispuesta a borrarlo todo,
a soplar bien fuerte y hacerlo desaparecer.
Y cuando se convierta en nada, 
sonreír orgullosa,
y decir:

Fui yo.

Que te den





De una vez por todas las que no fuimos
hablemos de lo nuestro.
Ésta bombona de oxígeno juro que muere por que la respire otro.
No hay aire,
y tú no me quedas para respirarte.

Serás más débil cuando te haga saber mis intenciones.
Quiero que volemos el mundo,
esta vez contigo dentro.
Yo he decidido salvarme de tanta hipocresía barata
y tus restos de mierda que graviten fuera de la atmósfera.

De pequeña solo odiaba la indiferencia.
Ahora te quiero y sigo odiándola
y odiándome por ello
y odiándote por eso.

A la mierda mis poemas, 
como vuelvas al pasado a rescatarme
voy a acabar contigo como el otoño acaba con las hojas de los árboles.
Desnuda,
en tu cama,
esperando infielmente a que venga el invierno a jodernos de frio.

No hay manera de resolver tus acertijos
pero tú puedes probar con el mío.

"Que te den más de lo mismo y no te quiten nada.
Que te den más de lo mismo.
Que te den más.
Que te den."


Yo me lo guiso, tú me lo comes























Yo si quiero
me puedo.
Yo si me puedo
me tengo.
Yo si me tengo
me pierdo.
Yo si me pierdo
me olvido.
Yo si me olvido
me gano.
Yo si me gano
me gasto.
Yo si me gasto
desaparezco.
Me quedo sin nada.

Y así me ha pasado contigo.
Fue un error empezar con el verbo querer.

Perro

Colaborando con la revista Zoozobra Magazine,
Poema: Aquí 
 

Sacúdete como un perro mojado
cuando hablemos de lo nuestro
y salpícame de hipocresía,
ya me tienes justo donde no me querías.

Donde nunca lo hiciste
y dónde ya nunca lo harás.
Porque no te dejaré.
Tranquilo.

Estoy obsesionada con colgarme de un árbol
y que ese árbol en vez de hojas, de raíces.
Y que esas raíces en vez de dar vida,
la terminen.

Si te corto por lo insano, será como
si un vicio solo existiese para
las ocasiones especiales.
Las más ordinarias, vaya.
Las que nacen de noche y mueren
de madrugada, en una cama para dos
en la que es solo uno quien siente el tacto frío
de unas sábanas que arropan el ártico entero.

Me harás secreto y no me dirás a nadie
para que me cumpla,
pero yo me sabré, porque me conozco
como si me hubieras querido y luego no,
y eso dice mucho de mí.
Tanto,
que si me prestas la atención que no me merezco,
puedes escuchar cómo te mando a la mierda.

A las ciudades sin mar



 

Quisiera encontrarte por casualidad
en el bar más turbio de la ciudad
con algún botellín de cerveza que encerrase
tus intenciones y las mías mezcladas
en el cajón de la ropa sucia.

Acercarme y soplarte  la nuca
advirtiendo mi presencia 
de té verde y chicle de fresa.
Sentarme a tu lado 
y congelar las radiaciones
de unos cuerpos en estado de atracción.
Atropellar tu mirada
y salvarla a un segundo de la muerte.

Salir corriendo 
a la playa que me debes,
descalzarnos 
y que la arena bese nuestros pies.
Deslizarte hasta el cielo 
de mis caderas y gemirle al mar.
Bajar por tu ombligo,
hundirme en tu boca
subir con la marea 
y surfear las olas de un orgasmo.
Follarnos la piel.

Lo quiero a sabiendas que no,
a sabiendas que solo se desean las cosas que no tienes.
Como ésta sal en los ojos
que miran a una ciudad sin mar.