Me lo tengo dicho, no te merezco





Hay vacíos que te abrazan sin habérselo pedido, 
camas que se deshacen solas sin haber jugado en ellas.
Miras el revuelo de plumas en medio de la habitación y me señalas culpable.
Esta diversión no es mía, 
solo estoy llamando tu atención al telefonillo de casa 
para convencerla que baje a jugar conmigo.

Escribo en voz alta para escucharme mejor 
y me hundo sin razón, 
porque toda te la llevas tú cuando me reprochas el arte de caminar descalza
por el suelo de la cocina con los platos rotos de la cena de ayer.

Esto es un fracaso.
Y tú un cobarde en toda regla que no rompes.
Si me sujetas también me rompes.

Me ato las muñecas para tenerme a mano y no temerme.
Yo tampoco soy de fiarme,
que la última vez se te olvidó devolverme.

Que yo te entiendo,
que no te miento,
que te tengo en la punta de la lengua,
Que me estremezco
y aún así,
te juro que no te merezco.

A medias conmigo y a todas sin ti





Hoy no voy a ser quien quieres,
ni quien está cuando me miras con lupa
-que es lo mismo que hacerlo con culpa-
Hoy no voy a ser la reina
de la fiesta de tus sábanas.
Hoy no voy a ser el beso que se coge al vuelo
ni tus pasos detrás de la esquina
que se tuerce y retuerce cuando desapareces.

Hoy voy a fallarte.
Voy a caer por tu tripa,
seré la pluma que flota
hasta un lugar para idiotas.
Quiero experimentarme sin ti
aunque me destruya y remate un final sin beso,
sin lluvia, sin charcos en los que saltar para ahogarse.

Sigo tocada y hundida
en la línea que arde en llamas cuando la traspasas.
A medias conmigo y a todas sin ti.
(y todas contigo)
Una tortura de la que solo podría salir
si me dices que estamos más lejos de conocernos mejor.
o me hincas tus dedos en el cuello.
Me cortas la respiración,
haces del viento una brisa poco agradable
y vuelve el temporal a mi habitación sin ventanas.

Hoy no vamos a cruzarnos,
ni a desatar nubes negras,
solo voy a ser de esas que nadie recomienda.
Que escribe tu nombre en el polvo del retrovisor.
Estoy dispuesta a borrarlo todo,
a soplar bien fuerte y hacerlo desaparecer.
Y cuando se convierta en nada, 
sonreír orgullosa,
y decir:

Fui yo.